Alguien golpea su copa con una cuchara. La mesa se calla. Se levantan las copas, se dicen unas palabras, suena el choque y todos beben a la vez. Duró diez segundos. Y repetiste un gesto de miles de años.
En pocas palabras
- Brindar viene de una ofrenda. En la antigua Grecia se derramaba un poco de vino para los dioses antes de beber.
- Con los siglos, el gesto fue cambiando de destinatario: primero los dioses, luego un pacto, luego una persona. Siempre es dar antes de recibir.
- La historia de que se chocaban las copas para ver si había veneno no tiene pruebas.
Lo que haces sin pensar
Levantas el vaso. Dices «salud», o «por nosotros», o «por los que no están». Lo acercas a los otros vasos y todos beben juntos. En muchos lugares se espera que te mires a los ojos al chocar. Lo haces hasta con vasos de plástico.
Cada parte de ese gesto viene de un momento distinto de la historia. Vamos a ir en orden.
La primera gota no era para ti
Imagina un banquete en la antigua Grecia. Los invitados ya están sentados. Les han servido el vino. Pero nadie bebe todavía. Primero, alguien derrama un poquito de vino de la jarra en un cuenco poco profundo y dice una oración. Esa primera gota es para los dioses. O para los muertos.
Se llamaba libación, y tenía su orden. La primera jarra grande de vino era para Zeus y los dioses del Olimpo. La segunda, para los héroes. La tercera, para «Zeus el que termina», porque se suponía que era la última de la noche.
Los griegos tenían una palabra para esas ofrendas, spondai. Y esa misma palabra también quería decir «tregua» o «tratado de paz». Cuando una guerra terminaba, el trato se sellaba derramando vino. Beber, para ellos, era una forma de prometer.
Lo que sobrevive: la idea de que no empiezas tomando. Empiezas dando. Y el brindis sigue sellando tratos: «por el contrato», «por la casa nueva», «por la paz».
Cuando la ofrenda se volvió un deseo
Los romanos también derramaban vino. Y con el tiempo, el gesto se volvió político. Según el historiador Dión Casio, en el año 29 antes de Cristo el Senado ordenó que en todos los banquetes se hiciera la ofrenda en honor de Augusto, el hombre más poderoso de Roma. Ahora la primera gota ya no era solo para los dioses. Era para una persona.
De ahí viene la idea de beber «a la salud de» alguien. El gesto dejó de mirar hacia arriba y empezó a mirar a la mesa.
Lo que sobrevive: el deseo dicho en voz alta. Cuando dices «por mi mamá, que hoy no está», lo dices delante de todos. Y los demás lo «firman» con el vaso.
Una tostada en el vino
Las palabras también cuentan su historia. En inglés, toast quiere decir pan tostado. Se echaba pan tostado con especias al vino para darle sabor. Hacia 1690, toast empezó a usarse para el deseo de salud. La explicación que se da es simpática: la persona a quien se brindaba, casi siempre una dama, «daba sabor» al vino, igual que el pan. Es una explicación posible, pero sale del uso de la palabra, no de un documento.
En español, «brindis» viene probablemente del alemán bring dir's, que quiere decir «te lo ofrezco». Tal vez lo trajeron soldados alemanes en el siglo XVI. Es la explicación más aceptada, pero las fuentes que encontré son secundarias.
Lo que sobrevive: la palabra misma. Si el origen alemán es cierto, cada vez que dices «brindo» estás diciendo «te lo ofrezco».
El misterio del choque de copas
Seguro has oído esta: se chocaban las copas para que el vino de uno cayera en el del otro. Así se probaba que no había veneno. Suena genial, como de película. Pero no hay pruebas. Quienes la han revisado dicen que es una leyenda moderna.
Otra versión dice que el ruido espantaba a los malos espíritus. Tampoco hay pruebas. Circulan también fechas muy exactas, como Georgia en el año 500 antes de Cristo, sin nada que las apoye. Lo que sí se puede decir: el brindis es mucho más viejo que el choque de copas. Y nadie sabe por qué empezó el choque.
Lo que sobrevive: el «nosotros». Una forma de leerlo: el choque marca el instante exacto en que un grupo se vuelve uno solo. Y para beber todos a la vez hay que tenerse confianza, porque al beber no puedes hablar ni defenderte bien.
Lo que se nos fue perdiendo
Se perdió la ofrenda. Casi nadie derrama ya un poco para los que no están. Y el brindis se volvió una palabra automática, dicha con los ojos en el celular.
En algunos lugares la costumbre sigue viva. En los Andes, por ejemplo, es común echar unas gotas al suelo para la Pachamama antes de beber. Se llama ch'alla. Es el mismo gesto de los griegos, con otro nombre.
Cómo recuperarlo hoy
Cada paso de esta historia te da una cosa que puedes hacer:
- Da primero. Deja caer una gota, o haz una pausa de un segundo, para alguien que no está en la mesa.
- Brinda por algo concreto. En vez de «salud», di por qué: «por la casa nueva», «por mi mamá, que hoy no está».
- Mira a los ojos al chocar. Eso convierte el choque de vasos en un encuentro.
- Espera a que todos tengan su copa. El brindis empieza cuando el grupo está completo.
La próxima vez que levantes un vaso, recuerda que repites un gesto de miles de años: dar un poco antes de recibir, y hacerlo con otros.
Fuentes y lecturas
- Online Etymology Dictionary, «toast». https://www.etymonline.com/word/toast
- «Libation», Wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Libation
- «Symposium (ancient Greece)», Wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Symposium_(ancient_Greece)
- Ripley's, «Was Drink Toasting Originally a Way to Avoid Poisoning?». https://www.ripleys.com/stories/drink-toasting
- Wiktionary, «brinde» (remite al diccionario histórico de Alain Rey para la procedencia de bring dir's). https://en.wiktionary.org/wiki/brinde
- Dión Casio, Historia romana, LI, 19 (libaciones a Augusto en los banquetes, 29 a. C.).