Son las ocho de la noche. Alguien golpea una olla en una ventana. Luego otra, y otra más. En diez minutos todo el barrio suena a metal. Nadie se ve la cara, pero todos saben que no están solos.
En pocas palabras
- El cacerolazo es una protesta que se hace golpeando ollas y sartenes.
- No nació en Chile. Viene de una costumbre de pueblo muy vieja: castigar con ruido a quien hacía algo mal visto, para que todos se enteraran.
- La olla no tiene bando. La usó la oposición a Allende en 1971 y la oposición a Pinochet en 1983.
Lo que haces sin pensar
Agarras una olla y una cuchara de palo. No pides permiso, no necesitas micrófono y ni siquiera tienes que salir de casa. Golpeas, y el ruido te junta con otros.
Fíjate en algo raro. La olla es lo que usas para dar de comer a tu familia, y la usas para decir «esto está mal». Para entender por qué, hay que irse muy atrás.
La noche en que un pueblo castigó con ruido
Imagina un pueblo de Europa, hace siglos. Un viudo ya mayor se casa con una joven. A los vecinos no les parece. No hay policía que lo castigue ni juez que lo sentencie. Pero el pueblo tiene otra arma: el ruido.
La noche de la boda, los vecinos se juntan frente a la casa de los novios. Traen sartenes, ollas, hierros viejos y cencerros. Y empiezan a golpear. Hacen tanto ruido que nadie en el pueblo puede fingir que no se enteró. Ese era el castigo: que todo mundo supiera lo que habías hecho, y que supiera que a la comunidad no le parecía bien.
En España se llamaba cencerrada. En Francia, charivari. En Inglaterra, rough music, que quiere decir «música áspera». Se usaba contra el adúltero, contra el marido que golpeaba a su esposa, contra el que rompía las reglas del pueblo. Era justicia sin jueces. Y duró mucho más de lo que imaginamos: se vio en Estados Unidos hasta los años treinta del siglo pasado y en Francia hasta los setenta.
Lo que dice el ruido aquí: no importa quién tenga la razón. Importa que nadie pueda decir que no se enteró. El ruido saca lo privado a la vista de todos.
El mismo ruido, ahora contra un rey
Hacia 1830, en Francia, el viejo castigo encontró un destino nuevo. Ya no era un vecino el que recibía el ruido. Era el rey, Luis Felipe. De noche, la gente golpeaba ollas para mostrar que estaba harta de los políticos. El historiador Emmanuel Fureix relaciona estas protestas con la tradición del charivari. Hacia 1832 ya eran muy populares.
Sin darse cuenta, el ruido que servía para avergonzar a un viudo se había vuelto una forma de avergonzar al poder.
Lo que dice el ruido aquí: el poder también puede ser avergonzado. Quien no tiene tribuna ni micrófono tiene una olla, y no necesita hablar bien ni tener un líder. Cualquiera puede hacerlo.
Chile, 1971: las ollas vacías
Casi 140 años después, el ruido llegó con fuerza a Chile. Era diciembre de 1971, y en las tiendas faltaba comida. El 2 de diciembre, miles de mujeres que estaban contra el gobierno del presidente Salvador Allende marcharon por el centro de Santiago golpeando ollas.
Las ollas iban vacías a propósito. Una olla vacía dice más que un discurso: aquí no hay con qué cocinar. Era el símbolo de una casa que no puede dar de comer.
Y aquí viene algo que conviene decir claro. El cacerolazo más famoso de América Latina nació como protesta contra un gobierno de izquierda. Lo encabezaron mujeres de familias con dinero.
Lo que dice el ruido aquí: la cocina sale a la calle. Lo de la casa, que se veía como asunto de mujeres y de puertas adentro, se vuelve público. La olla vacía es el hambre hecha objeto: en vez de comida, solo hay ruido.
Chile, 1983: el ruido vuelve, ahora desde las casas
Después del golpe de Estado de 1973, el gesto desapareció. Con una dictadura en el poder, protestar en la calle era muy arriesgado.
Volvió diez años después. El 11 de mayo de 1983 hubo la primera gran protesta nacional contra el dictador Augusto Pinochet. Entre las instrucciones que circularon había una muy sencilla: a las ocho de la noche, golpear las cacerolas en casa.
Ya no hacía falta marchar. El ruido salía de las ventanas, de muchas casas a la vez. La misma olla que en 1971 sirvió contra Allende, ahora sonaba contra Pinochet.
Lo que dice el ruido aquí: una hora fija convierte el desorden en ritual. Todo un barrio haciendo lo mismo al mismo tiempo suena como un coro. Y puedes sumarte desde tu ventana, sin que nadie te vea, y aun así sentir que eres parte de algo más grande.
Y después, por todo el mundo
- Argentina, 1982: lo hicieron amas de casa de barrios pobres, durante el fin de la dictadura.
- Argentina, 2001: lo hizo la clase media, cuando los bancos congelaron los ahorros. Casi nadie había salido a protestar antes.
- Quebec, Canadá, 2012: miles golpearon ollas cada noche a las ocho, contra una ley que limitaba las protestas.
- La India, marzo de 2020: la gente golpeó utensilios desde sus balcones. Esa vez no era una protesta. Era para dar las gracias al personal de salud.
Es el mismo ruido con mensajes muy distintos. Y de ahí sale la lección más incómoda del gesto, y tal vez la más interesante: la olla no tiene ideología. La tiene quien la golpea. Lo usó la oposición a Allende, la oposición a Pinochet, la clase media argentina y los estudiantes de Quebec. Lo que cambia no es el ruido, es lo que quien lo hace quiere que digamos.
Lo que se cuenta, pero no es seguro
Mucha gente dice que el cacerolazo nació en Chile. No es cierto. Chile le dio fuerza y fama, pero la práctica es más vieja.
También se dice que el ruido «espanta lo malo». Esa creencia existe en otros lugares. Un reportaje de The Guardian contó que en Myanmar, después del golpe de 2021, algunas personas golpeaban ollas para alejar a los malos espíritus. Pero no hay pruebas de que ese sea el origen del cacerolazo político. Es más bien un parecido.
Lo que se nos fue perdiendo
Hoy muchas veces vemos el cacerolazo en un video, y se queda en imagen. Se pierde lo importante: el vecindario. Abrir la ventana y descubrir que la señora de enfrente y el vecino del tercer piso también estaban esperando a que alguien empezara. Es la misma escena del pueblo, con otros vecinos.
También se pierde el origen. Cuando todos los bandos usan el mismo símbolo, a veces solo queda el ruido. Y ya nadie se pregunta qué quiere decir.
Cómo recuperarlo hoy
No necesitas una gran causa para aprender de este gesto. Antes de golpear una olla, hazte tres preguntas:
- ¿Qué quiero que se escuche? Una sola cosa, dicha con claridad.
- ¿Con quién lo hago? El cacerolazo funciona porque es de muchos. Un ruido solo es solo ruido.
- ¿Qué sigue después del ruido? El ruido abre la conversación. No la reemplaza.
Y si un día lo escuchas desde tu ventana, tal vez lo oigas distinto. No como una molestia, sino como una de las formas más viejas y más abiertas que tenemos de decir, todos a la vez: «aquí estamos».
Fuentes y lecturas
- Emmanuel Fureix, citado en BioBioChile (2019), «El origen del cacerolazo: el tipo de protesta que en Chile surgió de la clase alta». https://www.biobiochile.cl/noticias/sociedad/curiosidades/2019/10/24/el-origen-del-cacerolazo-el-tipo-de-protesta-que-en-chile-surgio-de-la-clase-alta.shtml
- «Cacerolazo», Wikipedia (remite a Combis, France Culture, 2017; The Guardian, para Myanmar; BBC, para la India). https://en.wikipedia.org/wiki/Cacerolazo
- Al Jazeera (2019), «Chile's cacerolazos movement». https://www.aljazeera.com/news/2019/12/chiles-cacerolazos-movement-191201120622526.html
- Resumen Latinoamericano, «¡Y va a caer!: 40 años de la primera jornada de protesta nacional contra la dictadura» (cita a Viviana Bravo, «Piedras, barricadas y cacerolas»). https://www.resumenlatinoamericano.org/?p=604443
- «Jornadas de Protesta Nacional», Wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Jornadas_de_Protesta_Nacional
- Margaret Power (2002), Right-Wing Women in Chile: Feminine Power and the Struggle against Allende, 1964-1973. Penn State University Press.
- Natalie Zemon Davis (1971), «The Reasons of Misrule: Youth Groups and Charivaris in Sixteenth-Century France», Past & Present, 50.
- E. P. Thompson (1972), «'Rough Music': le charivari anglais», Annales E.S.C., 27(2).
- «Rough Music», Encyclopedia.com. https://www.encyclopedia.com/social-sciences/encyclopedias-almanacs-transcripts-and-maps/rough-music
- «Rough music, moral peasant culture and social discipline in Old Regime Spain», Mundo Agrario. https://www.mundoagrario.unlp.edu.ar/article/view/MAv14n27a09